El liderazgo educativo y su papel en la mejora de la educación

El entorno complicado en el que se encuentra la educación, podría desmoralizar al más entusiasta de los optimistas compulsivos. Enfrentar con liderazgo educativo y habilidades blandas, los retos que nos esperan los próximos años, será fundamental para inspirar a los demás y ejercer una influencia transformadora de impacto social significativo.
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Una situación desafiante

La realidad en que nos encontramos resulta sumamente desafiante por varias razones. Y al enfocar a la educación, encontramos un entorno complicado que podría desmoralizar al más entusiasta de los optimistas compulsivos.

En primer lugar, la liquidez. Concepto acuñado por Bauman para referirse alegóricamente a la sociedad, a la modernidad, a la vida y a la educación. Al contrario de un mundo sólido, un mundo líquido no tiene sustento por si mismo, necesita de un contenedor para sostenerse. En una educación líquida, no hay cimientos; todo varía con el espacio y el tiempo.

En segundo lugar, nos encontramos en un mundo VUCA definido así por la Escuela de Guerra del Ejército de los Estados Unidos hace treinta años. Este concepto describe cabalmente nuestra actual realidad en el mundo: volátil, incierto, complejo y ambiguo (por sus siglas en inglés).

Para complicar el escenario, la digitalidad y la globalización, propias del avance científico y tecnológico, parecen no guardar un límite ante la naturaleza propia del ser humano y no dudan en enajenar, manipular, oprimir, adoctrinar, etc.

Y para colmar el escenario, la pandemia. Con una serie de impactos de los cuales aún no hemos visto todos los efectos. La pandemia provocada por el covid19, sin duda alguna, vino a sacudir el ritmo y concepción de vida que teníamos antes del 2019.

Es en ese contexto en el que se encuentra rodeada, la educación. ¿Qué nos espera para los próximos años? Sea lo que sea que venga, lo podremos enfrentar con una actitud de mejora, que salga de nuestro interior y que se dirija hacia el exterior con la intención de impactar positivamente. ¡Es decir, con liderazgo!

La noción de liderazgo

El concepto de liderazgo hoy por hoy lo tenemos como una evolución del concepto de líder que, aunque parecen lo mismo, no lo son. Éste último se refiere en si a la persona y a los atributos que le permiten influir en sus seguidores. El liderazgo se refiere mas al propio fenómeno que ocurre en una o varias personas y que trasciende a la vida de dichas personas, logrando heredarse de una generación a otra o entre pares. Y que, además es un fenómeno ligado a la inteligencia emocional de manera directamente proporcional.

El liderazgo es una fuerza interna asociada a la voluntad cuya intención por transformar, es auténtica e inspira a los demás. Este liderazgo ocurre en personalidades con una vida coherente, entre lo que se dice, lo que se piensa y lo que se hace. ¡Por ello cautiva y provoca inspiración!

Al estudiar el liderazgo, aparecen características que nos llevan a clasificarlos. En la Historia hay sobrados ejemplos de liderazgo como: autocrático, carismático, democrático, popular, social, liberal, natural y así según el contexto. ¿Cuáles son los factores que definen uno u otro tipo de liderazgo? Sin duda, lo son la ética, el propósito y la proyección. Así, para definir un liderazgo educativo es fundamentalmente necesario que haya una naturaleza ética en el sujeto, un propósito de aprendizaje y una proyección que demuestre y convenza a los seguidores.

Hacia un liderazgo educativo empoderado

Mishra y Koehler presentan en 2006 un modelo gráfico para la docencia del siglo XXI, el modelo TPACK. El modelo está basado en tres componentes: disciplina, pedagogía y tecnología. Y responde cabalmente a las necesidades y retos que tiene un docente en este siglo. El desarrollo al unísono de estas tres dimensiones en el sujeto docente, lo encamina hacia un puesto de influencia frente a sus estudiantes. ¡El resultado es un liderazgo docente!

El modelo TPACK para el docente.

Si consideramos que la educación es un proceso de grandes dimensiones en donde existen a su vez, subprocesos como la propia docencia, la investigación, la dirección, la gestión, el diseño, la planeación, la consultoría y otros, entonces, es necesario un modelo representativo para todos estos agentes de la educación. Tomando como punto de partida el modelo TPACK, se propone una ampliación gráfica para incluir el perfil profesional de los otros agentes educativos.

Las tres dimensiones ahora ampliadas son: a) una disciplina transversal, que busque migrar de ser especialista a ser generalista, con un enfoque de vinculación de los conocimientos; b) una pedagogía emocional, que fortalezca la didáctica con la inteligencia emocional y la neuroeducación; c) una tecnología digital, que abarque además de los conceptos de software y hardware, el concepto de mindware, es decir, una mentalidad digital. El ejercicio integral de estas tres dimensiones ampliadas propone una ruta de profesionalización para todo agente educativo. ¡El resultado es un liderazgo educativo!

Modelo TPACK para el profesional de la educación.

Si consideramos el escenario desafiante de la actualidad, entonces, es necesario dotar de más herramientas al modelo de liderazgo educativo anterior. ¡Es necesario empoderarlo! Para lograr superar las adversidades a las que se enfrenta el agente educativo. Y la respuesta la encontramos en las soft skills, o habilidades blandas, que son un conjunto de atributos que toda persona puede desarrollar en beneficio de su propia personalidad.

Las soft skills han sido ampliamente estudiadas, detectadas y definidas por organismos internacionales como Unesco, Ocde, el Foro Económico Mundial y la Organización Internacional del Trabajo. Y son las que responden a las necesidades que la vida, la sociedad y el ámbito laboral demandan en las personas para ser competentes en su profesión. Al dotar al agente educativo con las soft skills, logramos un perfil de liderazgo más apto a trabajo, más adaptado a la realidad y más fortalecido. ¡El resultado es un liderazgo educativo empoderado!

Modelo TPACK para el liderazgo educativo empoderado.

Esta propuesta de modelo gráfico pretende ser una especie de mantra para todo profesional de la educación: profesores, directores, investigadores, diseñadores, supervisores, consultores e incluso, estudiantes. Cada uno de estos perfiles puede ejercer una influencia positiva y transformadora en su ámbito si asimila las tres dimensiones ampliadas y empoderadas. El impacto que tendrá este liderazgo ocurrirá en el sujeto, en su ámbito educativo y en su entorno social.

Finalmente, este modelo de “liderazgo educativo empoderado” armoniza el conocimiento (disciplina transversal), la mentalidad (tecnología digital), la pasión (pedagogía emocional) y el talento (soft skils) para inspirar a los demás y ejercer una influencia transformadora de impacto social significativo.

Te invito a ver este Seminario Web, en donde te platico a profundidad sobre los nuevos retos y habilidades que como docentes, debemos empoderar hacia un nuevo liderazgo en el ámbito educativo del siglo XXI.

Luis Villafán

Doctor en alta dirección. Su experiencia incluye el diseño, desarrollo e impartición de cursos, la creación de soluciones a necesidades educativas basadas en tecnología, las relaciones comerciales con clientes y la gestión de proyectos de innovación y la investigación de tendencias en digitalidad, educación y liderazgo.

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