Cómo trabajar la inteligencia emocional para mejorar el desempeño académico de tus estudiantes

El conocimiento de nuestro cerebro y de nuestras emociones, nos permite afrontar las adversidades y fortalecer nuestras habilidades como docentes
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Contenido del artículo:

¿Has percibido un bajo estado de ánimo en tus alumnos? ¿Te has sentido fatigado emocionalmente en tu desempeño como docente? ¿Notas un bajo desempeño escolar en tus alumnos?

El conocimiento de nuestro cerebro y de nuestras emociones, nos permite afrontar las adversidades y fortalecer nuestras habilidades como docentes.

Hoy en día la sociedad vive una etapa de vida acelerada, individualizada y con altos niveles de estrés causados por la actividad laboral, los problemas económicos y los problemas sociales que se viven a diario.

Si a esto le sumamos los efectos del confinamiento que han acentuado la problemática y han impactado en lo personal, lo familiar, lo laboral e incluso en el ámbito educativo, nos termina provocando alteraciones, afectaciones o daños en la salud y el bienestar emocional.

Aunque la pandemia ha empeorado las condiciones en que realizamos nuestra docencia, hoy tenemos la oportunidad de prepararnos y fortalecer nuestro sistema neurológico con acciones en el día a día para cuidar nuestra integridad y para apoyar a nuestros estudiantes.

El aislamiento, la sobrecarga laboral y el temor al contagio, no deben ser causas del agotamiento emocional. Es fundamental el abordaje de estos temas desde una perspectiva con fundamento científico para un aprovechamiento del impacto en la persona y su desarrollo.

Los conocimientos acerca de la autoestima, del cerebro, de la gestión emocional y del desarrollo humano sostenible, son la base para construir con equilibrio una personalidad emocionalmente inteligente e inteligentemente emocional. 

La inteligencia emocional ayuda a entender cómo es posible influir en los estados emocionales de los demás; lo que representa una ventaja y una necesidad imprescindible en el ámbito educativo.

La inteligencia emocional ha alcanzado un desarrollo tal que permite aplicarla de manera asertiva y resiliente en el ejercicio diario del docente para evitar fallas en el aprendizaje de los estudiantes debidas a carencias de autoestima y autoeficacia.

Es por ello que, en estos momentos que vivimos es indispensable que los agentes de la educación, sobre todo los docentes, cuenten con un programa de formación que los apoye a gestionar de manera eficiente sus emociones y las de sus estudiantes en favor del aprendizaje.

Construye una autoestima saludable

Una construcción inteligente de las emociones tiene como base: la autoestima, las inteligencias múltiples y la inteligencia emocional. Son tres factores clave para comprender el funcionamiento del cerebro y de su impacto en las relaciones sociales. 

La autoestima está conformada por tres dimensiones y se ve directamente relacionada con la teoría de las inteligencias múltiples, y en particular de la inteligencia emocional como base para el reconocimiento de las capacidades cognitivas propias y los componentes del modelo de autoeficacia.

Las 3 dimensiones de la autoestima

En su acepción más sencilla, la autoestima sana es la que favorece un buen funcionamiento psicológico y es una actitud deseable hacia uno mismo con sus tres dimensiones. 

La cognitiva, la emocional y la conductual, es decir, las personas debemos aprender a reconocer lo que pensamos, lo que sentimos y lo que hacemos. 

Inteligencias múltiples

Las inteligencias múltiples son: inteligencia lingüística, lógico-matemática, espacial, musical, corporal cinética, interpersonal, intrapersonal y naturalista. 

Tendría cabida una novena inteligencia, la inteligencia existencial, ya que se trata de una característica única de los seres humanos, y refiere a esa capacidad de hacernos cuestionamientos interesantes, «preguntas existenciales», en esta inteligencia se aborda el ámbito de lo intangible, a diferencia del resto de las inteligencias.

Inteligencia emocional

Existen un sinfín de formas para entender la inteligencia emocional; pero podemos partir de la habilidad para discernir la información proveniente de las emociones y sus relaciones con el entorno; y con base en ello, razonar y resolver problemas eficientemente. 

Inteligencia emocional

El modelo de autoeficacia

La perspectiva del «aprendizaje social», que analiza la conducta humana dentro del marco teórico de la reciprocidad triádica, está conformada por: los factores personales, biológicos y cognitivos; la conducta; y las influencias ambientales. 

Gracias al funcionamiento de este modelo triádico, como seres humanos logramos desarrollar diversas capacidades: la capacidad para simbolizar, la capacidad de prever, la capacidad vicaria, la capacidad autorreflexiva y la capacidad autorregulatoria.

La educación, vista como un acto social, no está exenta de estos factores emocionales. Por lo tanto, un adecuado conocimiento y manejo de las emociones en el docente es indispensable para transferir una inteligencia emocional y un desarrollo humano sostenible en los estudiantes.

Un análisis a profundidad y estrategias efectivas de aplicación para construir una autoestima saludable en la práctica docente puedes encontrarlas en la primera unidad del curso “Construcción inteligente de las emociones”

El cerebro emocional

El cerebro tiene una estructura general y un funcionamiento específico para producir, traducir e integrar las emociones con diferentes sustancias involucradas. 

Algunas emociones básicas son el miedo, la ira, la tristeza, la felicidad y la empatía; todas ellas ocurren a nivel anatómicos, fisiológicos y neuroquímicos. Con ello, es posible decir que sí es posible salvaguardar la salud emocional del cerebro.

¿Cómo controlar el enojo?

En emociones relacionadas con el enojo, las cuales aparecen cuando nos sentimos engañados, agredidos, rechazados, acusados, humillados o frustrados, el hipotálamo se percata de que algo no está bien, logra hacerlo en tan sólo 300 milisegundos para luego cambiar la organización hormonal y determinar en ese momento si se afronta la situación problemática o si se prepara la huida. 

En este proceso se puede observar un incremento de dopamina, noradrenalina y vasopresina. Cuando logramos una expresión madura de estas emociones, puede dar un buen resultado, ya que nos hace más competitivos, más adaptativos y nos impulsa a la búsqueda de soluciones creativas. 

Por el contrario, una expresión inmadura del enojo puede orillarnos a la manipulación para conseguir lo que se quiere o se desea. 

La presencia recurrente del enojo sin saber gestionarlo puede llegar a disminuir el desempeño laboral y a reducir la expresión de sentimientos en diferentes ámbitos. En ámbitos tan importantes como la familia o algún grupo social. 

Del mismo modo puede incentivar la intolerancia al fracaso y evidenciar que nuestra autoestima no está del todo saludable. 

En otro sentido, la manifestación del enojo se puede dar a través de muestras de agresividad o violencia. Hay que tomar en consideración que perder los estribos tiene una ventana de tiempo entre 25 y 30 minutos, tiempo en que los módulos emocionales se quedan sin control alguno. 

La preocupación y el enojo, en periodos cortos de tiempo, tiene resultados positivos, nos hace como lo habíamos dicho más competitivos. Por el contrario, en periodos superiores a 90 minutos se activan sistemas hormonales que pueden ser perjudiciales para el cerebro.

Cómo controlar el enojo

¿Cómo mantengo la motivación?

La motivación es muy importante para manejar nuestra vida y para mejorarla, lo que experimentamos al sentirla oscila entre sentirnos animados por iniciar alguna nueva actividad hasta la desaparición de esa emoción en un tiempo corto, debido a la disminución de la dopamina en nuestros cerebros. 

Buscar motivaciones es un proceso que ayuda a mantenernos funcionales; todas las motivaciones que experimentamos activan regiones cerebrales relacionadas con la atención y la felicidad, debido a que si logramos lo que nuestra motivación se propone, pues nos sentimos muy felices por ello. 

Por el contrario si no logramos conseguir lo planeado nos sentimos entonces tristes o hasta enojados y recordemos que para el enojo y la felicidad son prácticamente las mismas redes neuronales que funcionan. 

De modo tal que la motivación y la frustración comparten estructuras cerebrales anatómicas y también neurales. 

Al cumplir con nuestros propósitos contribuímos a que el cerebro pueda convertirlo en hábito para que las neuronas se conecten haciendo nuevas vías y estableciendo un nuevo proceso que no podemos olvidar. Se necesita en promedio de 28 a 30 días para crear un nuevo hábito en nuestro cerebro.

La aplicación de los conocimientos sobre el cerebro y la gestión emocional ayudan a alcanzar un equilibrio interno y un bienestar a nivel social.

Diez pasos para mantener la motivación

Aprende el funcionamiento del cerebro y cómo actúa de acuerdo a las emociones en la segunda unidad del curso gratuito «Construcción inteligente de las emociones”

Las emociones del docente

Dentro de la psicología positiva, las fortalezas personales y las emociones positivas, contribuyen al bienestar personal y tienen como objetivo servir como herramientas para una transformación personal de vida. Ello resulta en consejos prácticos para llevarlos a cabo en el ámbito educativo.

Virtudes humanas y fortalezas personales

Con el nacimiento de la Psicología Positiva, la ocupación de la psicología dio un giro de 180 grados, dejando el énfasis en la aflicción y el sufrimiento y abrieron paso a la promoción del bienestar y el florecimiento humano.

Así es como dan paso al estudio científico de los rasgos individuales positivos que pueden incrementar la felicidad del ser humano.

Se comenzó con un constructo muy amplio de seis virtudes, pero se dieron cuenta que había rasgos compartidos entre ellas, así que siguieron profundizando en estas investigaciones hasta encontrar subdivisiones más específicas de aquellos rasgos que todas las personas poseemos: las fortalezas personales.

Emociones positivas

El modelo de ampliación y construcción de emociones positivas y sus tres efectos secuenciales:

  1. Ampliación: las emociones positivas amplían las tendencias de pensamiento y acción.
  2. Construcción: debido a la ampliación, se favorece la construcción de recursos personales para afrontar situaciones difíciles o problemáticas.
  3. Transformación: esta construcción produce que la persona se vuelva más creativa, muestra un conocimiento más profundo de las situaciones, es más resistente a las dificultades y se comporta mejor socialmente, con lo que llega a una «espiral ascendente», lo que significa una transformación personal.

Toda emoción positiva va a contribuir a nuestro bienestar. Y por tanto, esta positividad en las emociones desarrolla nuevos conocimientos, nuevas competencias, nuevas relaciones, y nuevos comportamientos.

Estos cambios no se dan de manera inmediata, para que haya un cambio en nuestra conducta o en nuestro comportamiento será necesario practicar estas emociones, a esta práctica la denomina “impulso de acción”.

Se identifican diez emociones positivas: la alegría, la gratitud, la serenidad, el interés por el mundo, la esperanza, el orgullo, la diversión, la inspiración, el asombro y el amor.

Las emociones positivas no son simplemente lo opuesto a las emociones negativas, sino que logran un cambio cognitivo, en nuestro cerebro para que aprenda a ser más receptivo, más resiliente, más creativo, más paciente, etc. 

Por ello es de suma importancia que aprendamos a identificarlas y a experimentarlas, en la tercera unidad del curso “Construcción inteligente de las emociones” conocerás a fondo sobre las emociones positivas. 

Desarrollo humano sostenible

Un propósito del desarrollo humano es encontrar un equilibrio entre el mundo interior y el mundo exterior. Para ello se ha definido la ecología emocional, sus principios y su relación con el sistema educativo, así como la sostenibilidad de dicho desarrollo. 

Principios de la ecología emocional

La ecología emocional promueve un modelo de persona sostenible y equilibrada con relación a sus emociones. Es decir, que se responsabiliza de la gestión de su mundo afectivo para construir una felicidad auténtica. 

Se trata de gestionar nuestra energía emocional de forma creativa y amorosa, de tal forma que sirva para mejorarnos como personas, aumentar la calidad de todas nuestras relaciones y respetar y cuidar nuestro mundo. 

Hay que entender esta propuesta como una cosmovisión o filosofía de vida que nos permita manejar adecuadamente nuestras emociones para cuidarnos individual y colectivamente, en nuestro mundo interior pero también en nuestro mundo exterior.

Triple resultado

Existe una estandarización internacional que dice que para poder hablar de sostenibilidad se deben cumplir con estas tres condiciones en las decisiones tomadas: que sean económicamente viables, socialmente justas y ambientalmente correctas.

A esto se le conoce como Triple Bottom Line o triple resultado. Para que se le pueda denominar sostenible a cualquier acción debe cumplir con este trípode: económicamente viable, socialmente justo y ambientalmente correcto.

Triple resultado

Conclusión

En la medida que, como individuos y especialmente como profesionales de la educación, asimilemos la propuesta de una construcción inteligente de las emociones se podrá fortalecer la integridad del mismo profesor y de su proceso de enseñanza.

Así, lograremos impactar en una mejora sobre el desempeño académico de los estudiantes y fomentar en ellos la adopción de la inteligencia emocional en beneficio de su formación integral, indispensable para afrontar las adversidad que la pandemia ha acarreado.

En conidea puedes encontrar el curso “Construcción inteligente de las emociones”. El cual ofrece una serie de estrategias claras y sencillas para ponerlas en práctica en lo inmediato y mejorar así en todos los ámbitos de la persona

Estas estrategias buscan disminuir los graves efectos que la realidad social actual padece a través de acciones basadas en fundamentos científicos sobre el funcionamiento del cerebro. 

Luis Villafán

Doctor en alta dirección. Su experiencia incluye el diseño, desarrollo e impartición de cursos, la creación de soluciones a necesidades educativas basadas en tecnología, las relaciones comerciales con clientes y la gestión de proyectos de innovación y la investigación de tendencias en digitalidad, educación y liderazgo.

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9 comentarios en “Cómo trabajar la inteligencia emocional para mejorar el desempeño académico de tus estudiantes”

  1. Ileana Nuñez Larios

    Me encanto todo el contenido, aprendí mucho acerca de la Inteligencia emocional.
    Y se que es un material importante y relevante que todo educador debe de saber.

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